Home sweet home: que la vuelta a casa sea un placer

Home sweet home: que la vuelta a casa sea un placer

Las vacaciones son ¡lo mejor! La mejor manera de desconectar. El mejor modo de pasar un buen rato en familia o con amigos. La mejor fórmula para conocer sitios nuevos. O, ¿por qué no? El mejor momento para leer un buen libro. Cuando estás de vacaciones las preocupaciones se acaban, desaparecen, como si nunca hubieran estado allí. Pero, no te dejes engañar, es solo un espejismo…  Con la vuelta a casa empiezan a aparecer los problemas y desde el minuto 1 echas de menos estar de viaje.

 

La vuelta a casa, darle vueltas al bombo

Hay dos clases de personas: 1) Las que después de una semana de haber vuelto de viaje tienen un nuevo mueble en el rincón del dormitorio: Una maleta sin deshacer que ahí se va a quedar. Y 2) Las que lo primero que hacen a la vuelta a casa es poner una lavadora. ¿Sí o no? Si eres de la segunda clase para ti el horror sería descubrir que ¡Oh, my god, no queda detergente! Mañana vuelves al trabajo y vas a tener que ir con ¿qué? ¿Ropa de invierno?vuelta a casa

 

La vuelta a casa, revuelto de lo que haya

Hay dos clases de personas: 1) Las que a la vuelta a casa tienen el estómago revuelto de tanto viaje. 2) Las que se comerían un caballo. Pero no solo no tienes un caballo a mano sino que al abrir la nevera lo único que encuentras es media cebolla con peinado afro. A no ser que tengas alma de superviviente y decidas hacerte una sopa de cebolla, la cosa pinta mal.vuelta a casa

 

La vuelta a casa, de vuelta de todo

Sí, lo has adivinado, hay dos clases de personas: 1) Las que a la vuelta a casa al momento salen por la puerta porque han quedado para tomar algo. Y 2) Las que se quieren relajar. Ya sabes, darse un bañito con su espuma, sus velas y su greatest hits de Kenny G de fondo. A no ser que después de abrir el agua, llenar la bañera y echar el gel de ducha para hacer espuma descubras que… ¡Un momento, no hay gel de ducha, ni champú, ni velas! ¡No puede ser!

 

¡Basta ya! No queremos seguir asustándote con más historias para no dormir. Más que nada por un simple motivo, todos estos problemas ¡tienen una solución! Haz la compra por Internet antes de volver de viaje y programa la entrega para que coincida con la vuelta a casa.

 

Así, que se haga una lavadora y la cena se cocine en el horno mientras tú te das un baño con Kenny G de fondo. Yeah! ¡Si es que las vacaciones son una actitud! 😉

 

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