Intolerante a las intolerancias

Intolerante a las intolerancias

Dicen que el 75% de las intolerancias alimenticias no están diagnosticadas. Bien, os voy a contar mi experiencia con las intolerancias y qué suponen para quien las sufre, porque hemos oído muchas veces eso de “Este lo que tiene es muchas manías o cuentitis aguda” y la verdad es muy distinta.

El tema parece una comedia de enredo… Imaginaos, yo, un chaval de 18 años, comilón y deportista que como me costaban mucho las digestiones seguía todos los consejos de la abuela: “Come mucha pasta que se digiere rápido”, “Toma una Coca Cola que va muy bien para acelerar la digestión”, “Si tienes acidez de estómago tómate un vaso de lechegiphy (87)

Y como con esos consejos no me iba muy bien, y no tenía perro, al poco empecé a tener como mejor amigo a la sal de frutas… “Seguro que son los nervios, que te atacan al estómago”. “Es que esto de la psicosomática puede ser muy curioso”

El tema se convirtió en desesperante, como estar en un bucle, nervios, dolor de estómago y más nervios… Hasta que conocí un equipo médico especializado en intolerancias alimentarias que me dijeron: “Vas a empezar a hacer una dieta y a dejar de comer algunos alimentos. ¿Que por dónde empezamos? Pues pasta, pan, azúcares y lácteos que procedan de la vaca”. ¿Recordáis mi dieta? Pasta, Coca Cola y leche…

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Y como por arte de magia desapareció de mi bolsillo el antiácido habitual de cada día. Pero empezó un nuevo dolor de cabeza: buscar productos sin gluten, sin azúcar y sin lácteos… OMG! ¡No sabes lo que es eso! Vivir pendiente de las etiquetas, la composición y los ingredientes de cada uno de los productos que compras.

Semanalmente visitaba 5 o 6 tiendas y supermercados en los que compraba 2 o 3 productos en cada uno. La pasta sin gluten, el agave, el azúcar de coco, los yogures y quesos de oveja o cabra, el pan, bebidas vegetales, embutidos sin gluten, pizzas, incluso mayonesa, tomate frito, etc…

Hasta que apareció en mi buzón un flyer de Ulabox y descubrí la solución a mi falta de tiempo para hacer acopio de tanta compra… Lo tenía todo en el mismo sitio ¡y sin moverme de casa! ¡Eureka!

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Y después de esta promo gratuita de #ElAntisúper sigo con mi historia… (¡Eh, la verdad es que va genial!) Pero el mensaje que quiero transmitirte, a ti que sigues leyendo, es otro.

Es que, después de todos los dolores de estómago, y de cabeza, que he tenido que soportar a lo largo de los años hasta tener controladas mis intolerancias, no te apures si te digo que hay algo que no puedo comer. No pienses: “Pobrecillo”. En realidad no es tan dramático verte comer una pizza, es mucho peor la sensación de malestar continuo cuando no conocía el problema y me ponía hasta arriba de macarrones de trigo, con una Coca Cola y un cortado para acabar. Es verdad que es incómodo estar pendiente de los ingredientes y buscar restaurantes preparados para celíacos, pero no es ningún drama.

La verdad es que ahora vivo mucho más feliz y disfruto la gastronomía aunque tenga que renunciar a muchas cosas. 😀

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